LA IMPORTANCIA DE UN BUEN MARIDAJE

En Gourmet

Hoy en día saber combinar los alimentos con unos buenos vinos no requiere de grandes conocimientos. Si eres el anfitrión de la próxima comida familiar tranquilo, es mucho más sencillo de lo que parece. No son necesarias altas dotes de teoría, tan solo unos sencillos consejos para dejar impresionados a los cuñados más exigentes.

Todos los caldos tienen sabores y aromas básicos en relación al tipo de uva con el que están elaborados.

Dentro de la península ibérica se cuentan por decenas las distintas variedades autóctonas  de uva tinta y uva blanca siendo las más protagonistas la uva Bobal, procedente de Valencia, la uva de tipo Mazuelo, autóctona de Cariñena, aportando acidez y bajo nivel de oxidación.

buen maridaje

La garnacha aragonesa también es protagonista dentro de los caldos tintos españoles, una uva que requiere de un clima mediterráneo más bien cálido. La uva graciano es protagonista por crecer en territorio navarro y riojano. En el norte del país, la uva de tipo Mencía crece en las costas gallegas y asturianas. Siendo la uva tempranillo otra gran protagonista en cuanto a vinos tintos.

Las uvas blancas autóctonas y protagonistas de España emergen por el norte, siendo la uva de variedad albariño una de las más demandadas a la hora de maridar una buena mariscada. El tipo de uva Palomino Fino es indispensable a la hora de elaborar las famosas manzanillas de Jerez. Y seguimos en tierras gaditanas, donde la variedad de uva Pedro Ximénez permite elaborar uno de los vinos de postre españoles más conocidos. La uva Verdejo, goza de una denominación de origen casi exclusiva, Rueda, de origen vallisoletano.

Todos alguna vez hemos oído decir que el vino blanco combina con los pescados y el vino tinto con las carnes, pero no debemos quedarnos en este concepto tan básico siendo que nuestros caldos nos ofrecen muchas alternativas.

Hoy en día contamos con cuatro principales tipos de maridaje con los que impresionar a nuestra familia.

El maridaje por complementariedad busca una atracción entre aroma y sabor. Mientras que los aromas son infinitos, son cuatro los sabores que somos capaces de percibir por nuestras papilas gustativas, lo dulce, lo amargo, lo ácido y lo salado.

Existe también un tipo de maridaje basado en los contrastes. Se busca lo opuesto pero siempre obteniendo un equilibrio que nos vendrá dado por los sabores dulces, la acidez y la tanicidad del morapio.

Si apostamos por ofrecer una comida típica de alguna región del país deberemos realizar un maridaje tradicional, siempre buscando los orígenes del lugar.

Por último, si queremos dejar boquiabiertos a nuestra familia, optaremos por un maridaje molecular. Es aquí donde entran en juego los paladares más exquisitos, jugando con la química de los alimentos que vamos a cocinar y los caldos que vamos a ofrecer. Buscando combinaciones que jamás nos podíamos haber imaginado con anterioridad, rompiendo el mito de la uva blanca para los pescados y la uva tinta para las carnes y los guisos.

Nunca es tarde para aventurarse en probar nuevas recetas y sabores que nos hagan emprender un viaje recorriendo con nuestro sentido del gusto los lugares más recónditos de la geografía española.

                                                                                                                                               Adrián Celma.

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