LA TASACION DE LIBROS ANTIGUOS

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Como en cualquier tema relacionado con antigüedades, la tasacion de libros antiguos puede ser algo más compleja de lo que aparenta a primera vista. A priori se nos antoja una regla muy sencilla: cuanto más antiguo el libro más valor tendrá. Pero en el mundo de los anticuarios las cosas no son siempre tan simples. Y, de hecho, el primer paso es dejar claro qué son libros antiguos. Para aclarar todos estos conceptos hemos hablado con nuestros amigos de Antigüedades San Francisco, expertos en la tasacion de libros antiguos en Barcelona.

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Libros antiguos y libros viejos

Lamentablemente, no es lo mismo un libro viejo que un libro antiguo. Y, lo que es peor, es difícil determinar una fecha que establezca de frontera entre uno y otro. En líneas generales, libros con menos de un siglo no suelen considerarse antiguos y quedan relegados a la etiqueta de libros viejos o de segunda mano.

En cambio, lo que sí está más claro es con aquello libros publicados hasta el año 1500 a los que se les llama incunables y que tienen un gran valor. Así mismo, también tienen un gran valor aquellos libros antiguos que, sin ser incunables se les acercan mucho, como los aparecidos entre los años 1500 y 1550.

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Claves para valorar un libro antiguo

A parte de su evidente antigüedad, hay una serie de aspectos que pueden determinar decisivamente el valor de tasacion de un libro antiguo. Tal como nos explican los expertos de Antigüedades San Francisco, estos son los más importantes:

La temática del libro antiguo

Tan importante como la antigüedad de un libro es su temática. De hecho, en condiciones normales, estos dos aspectos pueden llegar a determinar el 80% del valor de un ejemplar. En el caso de la temática es vital observarlo con cierta distancia, manteniéndose al margen de gustos personales.

Es muy difícil dar una clasificación clara, pero lo cierto es que habitualmente suelen alcanzar mayor valor aquellos libros antiguos relacionados con temas esotéricos o científicos, quedando al final de la tabla los libros relacionados con temas filosóficos, de derecho y sobre todo religiosos (por ser más abundantes y, por lo tanto, menos valiosos).

El autor de la obra

Otro elemento fundamental es el autor de la obra y si se trata de una primera edición o no. Así por ejemplo, una primera edición de los “Philosophiae naturalis principia mathematica” de Sir Isaac Newton publicada en 1687 puede valer en el mercado 50 veces más que una edición posterior.

Cuanto más importante sea el autor, mayor valor tendrá en el mercado una primera edición.

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El impresor

Aunque en estos días no le demos demasiada importancia, en el pasado la impresión era todo un arte y existen impresores que figuran en mayúsculas en la historia del libro. Son artesanos que llevaron la impresión al estatus de auténticas obras de arte. En nuestro país destacan nombres como los Galván o los Ibarra. Fuera de nuestras fronteras tenemos grandes impresores como Aldo Manuzio en Venecia o los Elzevir en Holanda.

El estado de conservación del libro

Su conservación, la usencia de defectos por el ataque de insectos o de enmiendas, la calidad del papel o la encuadernación son elementos a tener en cuenta. Por lo general, un libro debería conservar su encuadernación original y el papel debería conservarse blanco y limpio.

Otros aspectos a tener en cuenta al valorar libros antiguos

Pero nuestros amigos de Antigüedades San Francisco nos explican que aún hay que tener en cuenta muchos otros aspectos en la tasación de un libro antiguo. Como la cantidad de ejemplares editados, si cuenta con la firma del autor, si se trata de una rareza… Existe una gran cantidad de variables que pueden hacer variar mucho el precio de un ejemplar.

Lectora voraz desde que era una niña, pronto aprendió a contemplar el mundo con la mirada entre curiosa y soñadora de quienes aman la literatura. Algunas de las horas más gratas de su vida las ha pasado sumergida entre las páginas de un libro, pero sin renunciar por ello al "mundanal ruído". Porque también aprendió tempranamente que, la única forma de entender la mayoría de las historias, es viviéndolas.