Lugares de interés en la Bretaña francesa

La Bretaña francesa es un lugar único y divisible al mismo tiempo en diferentes paisajes y escenarios. Bosques bellísimos, tierras llenas de misterio que invitan a rememorar las leyendas artúricas y el mundo de las hadas… La Bretaña francesa es ciertamente un destino de cuento: podemos imaginar fácilmente al mago Merlín paseando apoyándose en su báculo sagrado.

La bretaña francesa también seduce al viajero con sus pueblos medievales y sus ciudades artísticas e históricas, que junto a su excelente gastronomía hacen del viaje a la bretaña francesa una experiencia imposible de olvidar.

Una ruta en coche por la Bretaña francesa es una forma excelente de conocerla y disfrutarla.

Siguiendo un itinerario que nos conduzca a sus ciudades y paisajes con más encanto nos contagiaremos sin remedio de su espíritu celta.

 

La bretaña francesa: bosques enigmáticos y costa agreste

 

La ciudad amurallada de De Saint-Malo puede ser un excelente punto de partida en nuestra ruta por la bretaña francesa. La imponente muralla junto a la playa protege en su interior infinidad de tiendas centenarias y algunas mansiones maravillosas. A nivel gastronómico destacan sus pescados y mariscos, al igual que Cancale, lugar famoso por sus ostras y que también vale la pena visitar. 

Desde el Cabo Fréhel, con su emblemático faro,  pasando por la bonita ciudad medieval de Dinan y llegando a Erquy y sus playas,  disfrutaremos durante el recorrido de la soberbia belleza de nuestra ruta por la Bretaña francesa.

A quien le fascine la época medieval, Fougères le robará el corazón. Se trata de la fortaleza más grande de Europa,  con dos hectáreas de superficie.

Para los niños su interior ofrece un recorrido que les enseñará de forma divertida pasajes de la historia. Su camino de ronda y callejuelas merecen un tranquilo recorrido que permita apreciar su encanto.

 

Embrujo medieval y paisajes marítimos

La Bretaña en Francia y sus lugares de interés quedan perfectamente representados por el increíble patrimonio medieval de la ciudad de Rennes. Considera capital de Bretaña, nos abrirá sus brazos para transportarnos a la época de los trovadores.   

Los paisajes marítimos del tramo litoral de la Costa de Granito Rosa, con sus playas resguardadas y su color rosáceo característico, sorprenden al viajero con su belleza sublime.

Igualmente maravillosa es la ciudad de Brest y la ensenada que la cobija: será el punto de partida del recorrido por el litoral oeste, plagado de rías, capillas, molinos…

Avanzaremos capturados por la magia del litoral hasta llegar a Saint-Mathieu-Le Conquet, el Finisterre francés y corazón celta de Bretaña. Esta zona de costa salvaje y escarpada alberga en su interior algunos lugares que son perlas medievales ancestrales: Pont-Aven, Quimper, Locronan… por mencionar unos pocos.

Al llegar al golfo de Morbihan se puede disfrutar de una flora y fauna de excepción, así como de monumentos neolíticos. Ciudades para no perderse son Vannes y su catedral de San Pedro, y la ciudad de Carnac con sus importantes yacimientos megalíticos.

Si bien hay  lugares para no perderse en unas vacaciones por Bretaña como los aquí mencionados,  se trata de una tierra tan hermosa y singular que siempre ofrecerá sorpresas al viajero que todavía no se han descrito.

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