Ruta en barco por Cataluña

La Costa catalana tiene casi 800 kilómetros de costa para recorrer

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La Costa catalana tiene casi 800 kilómetros de costa, ofreciéndonos un variado espectáculo de calas y playas diferentes entre sí. Este es uno de los mucho alicientes de esta bella tierra, que merece ser recorrida tanto desde el interior como navegando por su costa. El mar ejerce un poderoso atractivo sobre la humanidad desde siempre, y disponer de una embarcación constituye una de la experiencias más agradables de nuestra vida. Disfrutar del tiempo libre con los amigos, la familia, la pareja o en la soledad de nuestra embarcación, es tan maravilloso como enriquecedor. 

Un varadero en Catalunya como V de Bravado,  es todo un “puerto seguro” para cualquier embarcación. Para muchos,  Bravado es el varadero Catalunya de los apasionados por el mar. En V de Bravado se encargan de todo lo necesario para que las embarcaciones estén siempre listas para navegar, sean de vela o de motor. Moderno, acogedor y con magníficas instalaciones un varadero Barcelona como V de Bravado son especialistas en aportar soluciones rápidas para restaurar o reparar las embarcaciones.

Teniendo nuestra embarcación siempre a punto, nos esperan fantásticos recorridos durante los que olvidarse de todo, excepto de la plenitud de vivir. Ver calas salvajes en la Costa brava, bellos parajes de costa rocosa en Tarragona, rincones escondidos a los que sólo puede accederse desde el mar… Una ruta en barco por Cataluña siempre ofrece perlas por descubrir.

Un varadero en Catalunya como V de Bravado, es todo un “puerto seguro” para cualquier embarcación.

Un varadero en Catalunya: y listos para emprender ruta

Si tenemos preferencia por las calas espectaculares, en Girona se concentran algunas de las mejores playas de España. En el norte de la Costa Brava, concretamente en Cap de Creus, se encuentra Cala Culip, con un mar y geología espectaculares. En nuestra ruta por la misma zona no podemos perdernos Cala Jugadora, Cala Culleró y Cala Prona. La zona del Cap de Creus es una prolongación de los Pirineos hasta el mar, siendo el punto más oriental de la península. Una ruta en embarcación por esta zona es imperdible por su belleza.

La Costa Brava ofrece uno de los recorridos costeros más bellos del país

Begur también nos aguarda con una joya llamada Aigua Blava, una de las más famosas de Cataluña. Aguas cristalinas, vegetación exuberante, acantilados… un entorno bellísimo donde detener nuestra embarcación. Otra cala de Begur a destacar por lo pintoresca que resulta es Sa Tuna

Otra parada obligada de nuestra ruta en barca será en las inmediaciones de Palamós, en playa de Castell, todo un símbolo. Esta playa constituye un arenal en forma de media luna, rodeado de bosques y campos de cultivo regados por un canal que desemboca en la playa. 

Las proximidades de Tamariu, en Palafrugell, ofrecen un enclave privilegiado de pinos y rocas que llegan al mar, con calas mágicas como Aigua Xelida.

Cala Pola, perteneciente al municipio de Tossa de Mar, es otra enseñada de gran belleza y aguas tranquilas. 

Navegando rumbo el suroeste

Partiendo del varadero de Premià de Mar V de Bravado, ya podemos proseguir nuestra ruta rumbo suroeste. En la costa de Sitges, municipio carismático y concurrido del litoral catalán, destaca la playa de San Sebastià. Está ubicada junto al puerto deportivo y el casco antiguo de municipio.

Siguiendo el curso de la costa hasta llegar a Tarragona, llegamos a Hospitalet de l’Infant, con zonas de aguas cristalinas por la presencia de praderas de posidonia. Este espacio está declarado de interés natural por la presencia de montañas y vegetación a pie de mar. 

Cala Fonda es otro paraje rico en belleza salvaje, así como la playa de Altafulla o la de Creixell, una de las mejores de la Costa Dorada.

Aún así, la mejor ruta es la que se descubre navegando, y la costa catalana brinda muchas posibilidades para descubrirlo. 

Lectora voraz desde que era una niña, pronto aprendió a contemplar el mundo con la mirada entre curiosa y soñadora de quienes aman la literatura. Algunas de las horas más gratas de su vida las ha pasado sumergida entre las páginas de un libro, pero sin renunciar por ello al "mundanal ruído". Porque también aprendió tempranamente que, la única forma de entender la mayoría de las historias, es viviéndolas.