Cómo entender la pérdida de audición

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La pérdida de audición es un fenómeno bastante frecuente, y que puede afectar a cualquier persona. Puede producirse de forma repentina al someternos a un ruido fuerte, como por ejemplo, una explosión. También hay pérdida de audición que se produce lentamente a lo largo del tiempo, y que va asociada a la edad. Y tampoco hay que olvidar ciertas enfermedades que, independientemente de la edad, pueden provocar pérdida de audición.

El primer paso para poner solución al problema es “comprender” la pérdida auditiva, y ello implica saber lo que es. Puede parecer algo muy sencillo, pero en ocasiones la persona no es consciente de que ha dejado de oír tan bien como antes. Son los llamados “síntomas sordera” en lenguaje popular, aunque ello no significa que la persona esté sorda, sino que ha perdido audición. 

A menudo todo empieza cuando la persona afectada se percata de que ha perdido capacidad para oír ciertos sonidos. Por ejemplo, cuando los tonos agudos como las voces de los niños o las mujeres, ya no se escuchan como antes. Otras veces ocurre que la persona no puede elegir una sola voz si hay una conversación en segundo plano.

Otras veces se trata de una pérdida de audición temporal, como puede ocurrir después de un concierto que provoca zumbido en los oídos. Sin embargo, otras veces la pérdida de audición es permanente, porque los mecanismos que permiten la escucha han sido dañados de forma irreversible. 

La pérdida de audición leve y moderada

Son cuatro las categorías relacionadas con la pérdida de audición: leve, moderada, grave y profunda. La pérdida de audición de leve a moderada suele relacionarse frecuentemente con la edad. Este nivel de pérdida auditiva se traduce en dificultad para oír y entender sonido suaves, como el habla en entorno ruidoso, o sonidos lejanos. Así mismo, cuando una persona tiene pérdida de audición moderada por la edad, tiene dificultad para oír cuando bien cuando otras personas le hablan, incluso estando cerca. 

Ya que la presbiacusia o pérdida auditiva por la edad es bastante frecuente, se recomienda realizar una audiometría gratuita una vez al año. La presbiacusia puede empezar a notarse a partir de los 50 años, y acentuarse a partir de los 60. La audiometría puede realizarse de forma gratuita en Audiotek, centro auditivo en Barcelona que cuenta con audioprotesistas especializados y una dilatada experiencia. 

Pérdida de audición severa y profunda

Cuando la persona afectada solamente es capaz de escuchar sonidos o voces fuertes, se dice que padece pérdida de audición severa o profunda. Con este nivel de pérdida auditiva no es posible oír el habla de una conversación normal, y los sonidos fuertes son percibidos como vibraciones

Dependiendo del grado de pérdida auditiva, pueden haber variaciones para oír mejor diferentes tonos, como por ejemplo, identificar mejor los graves o bajos. 

A nivel mundial, de los 360 millones de personas que tienen pérdida de audición, en un 10% de los casos ésta  es de severa a profunda. Este tipo de pérdida auditiva tiene lugar a cualquier edad, a veces incluso ser de nacimiento, y con la edad puede aumentar.

Cuando se padece pérdida de audición severa o profunda, resulta muy difícil mantener una conversación en entornos con ruido de fondo. Aunque se utilicen audífonos, a veces la persona puede tener dificultad en oír con claridad, también para mantener conversaciones telefónicas. La persona afectada por este tipo de pérdida severa de audición, empieza a adoptar estrategias como leer en los labios. También suelen buscar rincones tranquilos cuando frecuentan lugares muy ruidosos.
No obstante, cuando esto le ocurre al usuario de un audífono, la esperanza no está perdida. A veces la solución pasa simplemente por cambiar de audífono.  En la actualidad hay audífonos muy potentes, indicados para pérdida auditiva severa o profunda, que ayudan al usuario a tener una vida plena. Para ello lo más conveniente en reservar cita en un centro auditivo como Audiotek, y confiar en el asesoramiento que sólo los especialistas en audición pueden ofrecer.

Lectora voraz desde que era una niña, pronto aprendió a contemplar el mundo con la mirada entre curiosa y soñadora de quienes aman la literatura. Algunas de las horas más gratas de su vida las ha pasado sumergida entre las páginas de un libro, pero sin renunciar por ello al "mundanal ruído". Porque también aprendió tempranamente que, la única forma de entender la mayoría de las historias, es viviéndolas.